Cuando me asalta el recuerdo de ti, siento en mi alma mortal soledad y aunque quiera sonreir, siempre acabo por llorar.
Cuando en mi pecho se clava tu adiós, porque tu aliento ya no es para mí; toda mi amargura te quiere decir: vuelveme a querer como antes me quería, vuélveme a besar, igual que tu lo hacías; porque sin tu amor, anhelo de mis besos, se marchitará mi corazón. Hay que revivir, las rosas deshojadas, quiéreme otra vez, porque tendrá que ser; piensa que te adoro, mira cómo lloro; tenme compasión, vuelveme a querer mucho más que ayer. Hay que revivir, las rosas... etc.